Los elogios lastiman, el aliento motiva

“Los niños necesitan aliento como las plantas agua”
(Dreikurs)

Reconocer los esfuerzos y logros de los niños puede fortalecer su confianza y motivarlo a seguir esforzándose y a buscar de manera autónoma estrategias eficaces para superar los obstáculos.

Se ha demostrado que hay elogios que pueden ser contraproducentes y que provocan que los niños duden de sus habilidades. Por ejemplo, podría parecer una buena idea decirle a su hijo, “¡eres un campeón!” o “¡Que inteligente eres!”. Estas afirmaciones más que ayudar en la educación y formación de los niños, lo que ha provocado en la mayoría de los niños es una búsqueda de aprobación externa en las acciones que realizan, desgastando su autoestima, hecho que se manifiesta en sus creencias y comportamientos.

En ocasiones vamos más allá de elogiar, y creamos una directa relación de causalidad entre lo que el niño realiza y nuestras emociones, nos podemos encontrar diciendo la siguientes frases: “Me voy a poner triste si no puedes avanzar”, “¿Quieres que tu papá se ponga feliz cuando regrese?, entonces hazlo”; generamos de manera inconsciente una relación basada en el chantaje emocional, y más que alentarlo logramos cohibir el desarrollo de su personalidad.

Una práctica también común que se utiliza para motivar a los niños son las economías de fichas que actúan también como reforzadores de conducta para alcanzar metas o conductas deseadas.

Si bien, estas estrategias o métodos pueden ser efectivos te invito a considerar las siguientes preguntas a largo plazo:

¿Qué pasará cuando nuestro niño (a) ya no escuche los elogios a los que se le ha acostumbrado desde pequeño?

¿En dónde y en que se está apoyando la autoestima del niño(a) cuando sus acciones dependen de elogios?

¿Nuestro niño (a) ha dejado de lado su creatividad, su autonomía   y audacia para realizar acciones más arriesgadas o importantes por temor a equivocarse y dejar de ser “un buen niño” si no obtiene los resultados anteriores?

Y lo más peligroso ¿Qué pasa con nosotros cuando ese niño no logra sus objetivos?

Como padres basamos nuestras decisiones en el amor y siempre tenemos la mejor intensión para formar a nuestros hijos aunque no siempre sean métodos eficaces a largo plazo. Pero entonces; ¿Qué debemos hacer para motivar a los niños de una forma respetuosa y a largo plazo? La respuesta es ¡ALENTÁNDOLO!

Alentar no es premiar, no es poner al niño por encima de nadie, no busca la perfección y es el principio más importante de Disciplina Positiva, este se refiere a fortalecer, a animar al niño (a) para que ellos mismos se vean y se consideren personas significativas, valiosas y capaces de enfrentarse a la vida y sus retos.

El elogio da valor al resultado, no al esfuerzo, mientras que el aliento pone el esfuerzo y a la persona por encima del resultado y también se motiva al niño cuando éste comete un error o no obtiene el resultado que espera a pesar de haberlo intentado.

Mientras que el elogio compara, lastima y califica centrándose en lo externo, el aliento motiva, anima, fortalece el autoconcepto y la seguridad.

 Psic. Ana Marant Ramos Vega.
Departamento Psicopedagógico.

 

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Bibliografia:
¿Te pasas al aliento? (2017, 14 marzo). Recuperado 18 marzo, 2019, de https://aquesabeunabrazo.wordpress.com/2017/03/14/te-pasas-al-aliento/

DISCIPLINA POSITIVA. (2017, 14 marzo). Recuperado 18 marzo, 2019, de https://disciplinapositivaespana.com/que-es-disciplina-positiva/

 

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